Se la robaron toda

Comparte

patricio-grassoPor Patricio Grasso

Es inevitable hoy, que ante cualquier tema de actualidad económica que se plantee (en el café con amigos, en el trabajo, o donde sea que se junten más de dos personas), surja alguien diciendo:
– ¿Y qué querés?, si se la robaron toda –

Esta frase, aparentemente inapelable, le sirve a quien la expresa, para justificar o legitimar un montón de hechos que, incluso, probablemente lo perjudiquen. ¿Cómo continuar de allí en más con una conversación constructiva?, porque está claro que quien lo dice ya cerró el tema.

No importa lo que esté ocurriendo actualmente, porque en realidad todo es responsabilidad de los que se la robaron toda, que en este caso vendrían a ser los K. Es interesante y muy útil esto para quien hoy gobierna, ya que le permite adjudicarse los éxitos que logre sin verse afectado por los fracasos, los cuáles, obviamente, son culpa del gobierno anterior.

Aun suponiendo que fuera cierto el axioma “porque se la robaron toda, es que se tomaron estas decisiones tan difíciles para el pueblo”, se corre el riesgo de depositar todas nuestras esperanzas futuras en unas pocas manos, cuyo único diagnóstico es que el gobierno anterior era corrupto y ladrón. ¿Ese era el cuadro de situación con el que se encontraron?. ¿Ése era el único (aunque no por ello menor) problema?

Si el único problema era ése, entonces con dejar de robar se solucionaban todos los males de nuestra Patria. Podrían haber seguido con las mismas políticas del gobierno anterior, con lo cual, no sólo seguiríamos creciendo, sino que además tendríamos muchísimo más dinero para, por ejemplo, pagar los juicios de los jubilados sin necesidad de vender las acciones que tiene la ANSES en empresas privadas. O no hubiese hecho falta aumentar la luz y el gas, ya que con el dinero rescatado del delito K, se hubiesen incrementado las arcas gubernamentales, y no habría hecho falta quitar los subsidios.

Si analizamos todas las medidas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri desde que asumió a la fecha, notaremos que ninguna tiene que ver con mejorar la transparencia de las cuentas públicas. Ejemplo: ¿Si vos tenés una empresa y sospechás que los gerentes o mandos medios te roban, le aumentarías la capacidad de autorizar pagos con su sola firma?

En el Estado, el proceso más equitativo y justo para adjudicar obras o contratar proveedores es la licitación. Sin embargo, el gobierno actual elevó los topes que existían para contrataciones directas un 650%. Esto significa que, un funcionario actual, tiene la posibilidad de contratar a quien se le cante, y para ello cuenta con casi siete veces más plata que la que contaba un funcionario kirchnerista. ¿Y si justo ese funcionario fuera de los que se la roban toda?. Lo que intento decir es que el gobierno actual quiere combatir la corrupción, pero a sus funcionarios les da más cuerda.

Raro, ¿no?. Si la idea es combatir la corrupción, deberíamos extremar las medidas de control, para evitar que la misma ocurra. Salvo que creamos que los otros eran corruptos, y éstos no. Entonces, con que no estén más en el gobierno, solucionamos todo. Salen corruptos, entran honestos.

Ahora bien, ¿no es un poco ingenuo creer que todos los anteriores eran corruptos y todos los actuales no?. ¿No es un cambio peligroso apostar todas la fichas a creer que un gobierno es honesto sólo porque me lo dicen la tele y los diarios?.

Pero bueno, cada quien tiene derecho a creer en lo que quiera. La creencia no necesariamente involucra el análisis. Se trata de un acto de fe. Yo decido creer que todos los que se fueron se la robaron toda, y en cambio, los que vinieron, no robaran nada, y todas las decisiones que tomen serán para arreglar el desastre que dejaron los anteriores.

Sin embargo, eso tampoco es así. Ejemplo: ¿Un Juez podría actuar en un caso en el cuál es protagonista?. Claramente no. Y aunque pudiera, ¿sería correcto que tenga que fallar sobre sí mismo?. No. Definitivamente no, porque corremos el riesgo de que intente obtener un beneficio para sí mismo con ese fallo.

Ahora bien, nuestro Ministro de Energía, realiza contrataciones para el Estado con una empresa (Shell), de la cual es accionista. ¿No debería haber dejado de ser accionista antes de ser Ministro?. ¿O no ser Ministro?. Porque está claro que ambas cosas no se puede ser. O al menos, no debería ser posible. Salvo, claro está, que se crea (nuevamente el acto de fe), que como pertenece a este gobierno, no intentará sacar un provecho personal de la cuestión. ¿Les parece razonable?.

Otro ejemplo: nuestro Presidente, cuando se postuló a este cargo tenía un patrimonio cercano a los 50 millones de pesos (según su declaración jurada). Hace poco tiempo atrás, hizo una rectificación de dicha declaración jurada, y ahora resulta que su patrimonio es de casi 120 millones de pesos (de los cuáles 18 millones están en Bahamas) para el período 2015.

Cabe señalar que cuando le preguntaron si tenía cuentas off shore, dijo que si, pero que las mismas no tenían plata. Sigamos con el análisis: En un año duplica largamente su patrimonio, y tiene activos en el exterior que no estaban declarados. Ya sé, ahora declaró ¿todo? lo que tenía. Pero, ¿por qué no lo hizo antes?. ¿No les parece raro que, quien ha prometido luchar contra la corrupción, nos mienta?. ¿Cómo saber que no nos sigue mintiendo en otras cosas o que no nos volverá a mentir?. ¿Les resulta creíble que nos diga que se había “olvidado” que tenía 18 millones afuera?.

Y si fuera cierto que se olvidó, ¿no es preocupante?. ¿Quién pondría su fortuna y su futuro en manos de alguien que se “olvida”?.

Puedo entender que, muchas veces, el deseo de cambiar algo que nos molesta mucho, no nos haga reparar en los riesgos que entraña ese cambio. Es lógico. A todos nos pasa. Nos gana la ansiedad y queremos que la cosa cambie. Ya. Como por arte de magia.
Pero, bueno, las cosas no son tan sencillas. Y menos cuando se trata un país. El nuestro.

A mí no me basta con que me digan “se la robaron toda y punto”. Y eso no implica justificar ningún delito. Todo lo contrario. Quienes cometieron delitos en el ejercicio de la función pública, que paguen por ello, las penas que correspondan.

Ahora, quizás a vos eso sí te conforma y te alcanza para creer. Como cuando éramos chicos. ¿Te acordás?. Creíamos en Papá Noel y los Reyes Magos.

Pero no. Crecimos. Y ya lo sabemos. Los reyes son los padres.

Seguinos en nuestras redes
Comparte

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.